terça-feira, abril 29, 2008

Autonomía ¿cómo?
(carta al encuentro autonomista de Valdivia, http://www.10autonomia.org/)
En general ante estas interrogantes las respuestas políticas son del tipo simple, directo, totalizante, descomprometida, frases que hablan desde el más allá de los iluminados, imposible de aterrizar al más acá de los que cotidianamente tienen que resolver las contadicciones. O sea, detrás de un discurso sostenido com pupilas inyectadas y cejas fruncidas normalmente no hay mucha reflexión, sólo respuestas hechas, de ahí, de eso, más que de su propia certeza, maman los poderosos. Se nutren de nuestras certezas que más bien son inventos para el momento por si alguien está dispuesto a escuchar sin pensar, o sea no son certezas.
Si no fuese así, nadie se podría hacer llamar a sí mismo autónomo, sino existiera la intención permanente de transformarnos en lo contrario. Así, sin la intención de pensar por otros, quien se impondría la decisión propia de auto reflexionar, de pensar po sí mismo.
Este confronto es el que resolvió en pasajes intensos de debate y movilización una cierta postura colectiva llamada autonomía en los estudiantes de la austral de la última década. Como saben los más antiguos, yo estuve en uno como otro lado, del lado de las respuestas rápidas como de las relativizaciones críticas, de las respuestas totalizantes como de la duda. ¿Qué puede hacer que nos pasemos y comencemos a asumir entonces que la incerteza no es error de conducción sino el sentido mismo de la política que intentamos inventar?
No sé. Es el germen de la autonomía, vine a leer después de tiempo sin poder creer la coincidencia: “Si queremos ser libres, nadie debe poder decirnos lo que debemos pensar”*, asi que Castoriadis podría haberse metido en la máquina del tiempo y salir del mayo del '68 parisino para pasarse a la noche del '99 en que alguien se tomó la salacuna, o a la del 2000 en el torreón o a las columnas subiendo por Pérez Rosales cualquiera de los años.
“Hablo de germen porque la autonomía, social como individual siempre es proyecto”. O sea, no es un efecto automático porque leamos una revista de izquierda o salgamos en un diario de derecha. Ambas oportunidades son para el archivo. Sino más bien está en el pasquín del roneo tintoso que termina siendo un hijo predilecto del espacio que construyen las ideas de los estudiantes autónomos. Quizás no sepan todos que por esos días entre las madrugadas de redacción se debatía si se podía cobrar algo por el pasquín y darnos a la autogestión aunque llegamos siempre a la conclusión que no estaba en venta. Pero sí estaba viva, contenía rastros de adn de problemas sin resolver, concretos laberintos cotidianos que estresaban a más de un par. La Honda no derribaba al gigante que todos creían sino más bien a lo que se suponía era la gran institución monolítica que se sostenía sobre verdades polvorientas, sin adoquines. La institución con estatutos monolíticos, com cargos monolíticos, com oficinas cerradas a la negociación, con autoridades autoritarias, con fila del hambre en los casinos, com bibliotecas enanas y casitas gigantes de barrio alto para las autoridades, com profesores pasivos y estudiantes tímidos o intimidados.
En la piedra del niñito de la honda se cargaban programas simples y directos, llenos de preguntas. Era proyecto y por eso no caían los gigantes, la piedra no resultaba para todo, y seguro todavía no resulta completamente, pero si hay algo que tenga sentido hacer aun hoy es derribar gigantes, que siempre esconden algo bajo sus píes.
Todo esto sólo para decir que por inevitable que sea, es urgente que la reflexión sea auto, sea crítica y sea libre. Dar-se reflexión en este momento es lo que viene demandado desde la portada nº 3 del 2000. La autoreflexión del escudo de la uach que se autodestruye, para mirarse por el lado oscuro, por la negación de la libertas mediante el compratur.
La sustancia del trabajo autonomista de la austral responde a la capacidad de transformar lo local, aunque sea a paso lento, de transformar lo que en ese tiempo llamaban apatía juvenil, pero también lo que nadie discutía, lo que se daba por hecho, la solidez de la institución. El trabajo cotidiano entonces era dar respuestas locales a problemas globales, ya no servían las respuestas globales a los problemas locales. Esa sutil diferencia es la que da sentido a todos los instrumentos inventados, desde la propaganda hasta las comisiones o delegados, la propia asamblea que reapareció desde la historia es un instrumento de resolución y cuando no resolvió, dejó de servir.
Si hay una idea fuerte en todo este trayecto es la que va desde la confrontación directa de la honda a la posibilidad de resolver de las asambleas, pasando por todas las actividades y espacios intermedios donde de verdad se establecían los vínculos que ahora nos tiene reunidos.
Tratar ahora entonces de encontrar un discurso global que nos resuelva la proyección de lo hecho y deshecho, no tiene sentido, nos llevaría a nuevos discursos totalizantes, a creer que la construcción es simplemente un paso previo para que alguien se adueñe de la autonomía que aun nos junta. Si hay vocación de continuar, esa vocación debe seguir siendo libre y abierta, aceptar que se puede convivir desde la diferencia como una corriente autonomista que no tiene en sus manos resolver los problemas de todo el mundo, sino que tiene ganada la confianza de juntarse sin dominarse.
Lo que si tenemos que hacer es hacer visible nuestra acción, primero entre nosotros y pensar donde más tiene que estar referenciada.
Lo que cualquiera esperaría de un encuentro como este es un discurso final, cargado de reglas, una directiva y algún veedor, pero como esto no es la fifa... Se puede sin embargo tener una ligazón invisible de lazos que nos identifiquen como corriente y no como partido, que nos vinculen y podamos desde donde estemos dialogar sobre las problemas que estamos enfrentando donde estemos, siempre hay uno. Ya vendrán formas concretas, las buenas ideas, las brillantes y las que caerán por su próprio peso. Ustedes son bastante más ocurrentes que yo para eso. Por mi parte me quedo com lo que dice el texto de la portada del nº 3, una voz individual se funde en lo social de que es parte, habla de nosotros porque el actuar reflexivo es un movimiento sin fin, o sin verdad, podríamos decir, más bien con un tipo de acción que se proyecta hacia adelante como inestabilidad de las instituciones, como constructores de instituciones propias aunque se trate de la construcción de una asamblea virtual como la que nos há tenido atentos y juntos.
Abrazos
Víctor, Évora,abril 2008
Por si están de afán:
http://www.10autonomia.org/honda3/
El Mundo Fragmentado, las encrucijadas del laberinto. Cornelius Castoriadis
Articulación (victorgodoi.blogspot.com)
*Todas las frases citadas aquí entre comillas le pertenecen a Corelius Castoriadis, para algunos el filósofo de la autonomía.

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