
La condición humana forjadora del Estado según hobbes es para salir del estado de guerra permanente. Tiene que ver con estar dispuesto a la renuncia con tal de dejar la miseria de las pasiones naturales que llevan a ella. Hacer este pacto supone un problema de escala. No es factible a nivel nuclear y tampoco a nivel de multitud, a no ser que se dirija por una sola opinión y de manera permanente. La única posibilidad entonces es dar poder a un hombre o a una asamblea de hombres que mediante un mecanismo pueda conformar una única voluntad, el Leviatán o Dios mortal es el Estado:
“Uma pessoa de cujos actos uma grande multidâo, mediante pactos recíprocosuns com os outros, fi instituída por cada um como autora, de modo a ella poder usar a força e os recursos de todos, da maneira que considerar conveniente para assegurar a paz e a defensa comun.”2
El mecanismo de aceptación es por imposición o decisión de la asamblea de hombres que se someten. Este es el llamado Estado Político o Estado por Institución al que se llega votando a favor o en contra.
Las consecuencias serán que los súbditos se verán forzados a no poder cambiar tal forma de gobierno, no podrá haber transgresión del poder soberano. Nadie puede, sin injusticia, protestar por la institución del sobernao elegido por la mayoría. Las acciones del soberano no pueden ser cuestionadas ni castigadas por el súbdito. El soberano definirá las reglas entre los súbditos, aplicará la autoridad judicial, decidirá la guerra y la paz, escogerá sus consejeros y ministros, decidirá recompensas y castigos a menos que una ley defina como actuar, decidirá la honra y orden de los súbditos.
Soberanía
Se podrá optar por diversas formas de gobierno, más la soberanía actuará de esta manera como restricción de libertades. Los súbditos deberán asumir el impedimento que es la falta de libertad. La ley civil serán los brazos del Estado que será una especie de mostruo. De manera que la libertad está en la ley y no fuera de ella. Las leyes sólo protegen a los súbditos si hay una espada, lo que la justifica por imposición. La libertad será de comprar y vender, escoger residencia, alimentarse, tener profesión, educar a los hijos o establecer contratos entre partes.
La libertad de todas las obras escritas sobre ella es la del soberano dirá Hobbes. Pero, incluso este autor reconoce que tal sumisión del súbdito dura mientras el soberano lo pueda protejer, pues siempre preexiste el derecho a defensa propia que podrá ser aplicado a falta del soberano3.
Se podrá optar por diversas formas de gobierno, más la soberanía actuará de esta manera como restricción de libertades. Los súbditos deberán asumir el impedimento que es la falta de libertad. La ley civil serán los brazos del Estado que será una especie de mostruo. De manera que la libertad está en la ley y no fuera de ella. Las leyes sólo protegen a los súbditos si hay una espada, lo que la justifica por imposición. La libertad será de comprar y vender, escoger residencia, alimentarse, tener profesión, educar a los hijos o establecer contratos entre partes.
La libertad de todas las obras escritas sobre ella es la del soberano dirá Hobbes. Pero, incluso este autor reconoce que tal sumisión del súbdito dura mientras el soberano lo pueda protejer, pues siempre preexiste el derecho a defensa propia que podrá ser aplicado a falta del soberano3.
El Estado de Hobbes, es un concepto moderno de soberanía que se define por asimilación de lo civil y lo eclesiastico como versa el subtítulo de Leviatán. ¿Por qué? Más allá del entorno inmediato de Inglaterra para Hobes, la revolución de 1640 y la ejecución del rey pocos años antes de la publicación del texto en 1651, Hobbes se entiende más allá. Es un pronunciamiento que permite la posibilidad de salida de las crisis modernas del siglo XVII, ya que propone un Estado que mantenga las condiciones de autoritarismo, más coloque en ella la idea de libertad individual. Responde más bien al tránsito que está viviendo Europa y que continuará mucho más allá de su obra.
Un segundo elemento que aparece en su obra es la posibilidad de adaptar este contrato a distintas formas de gobierno, esto le da una trascendencia que hace que por ejemplo hoy en día haya quienes digan que vivimos una época hobbseana.
Aun más se puede apreciar cómo la idea de contrato con un soberano y un absoluto está cruzando la obra de Rousseau, en tanto se sostiene por éste un soberano y un absoluto que es la República. A esto se adhiere la necesidad de establecer una condición de posibilidad para la soberanía. Esta existirá en una paradoja que coloca a la monarquía como única posibilidad. Esta paradoja está en el hecho de que si hay más de uno que gobierna, la soberanía como la entienden estos autores se perdería pues habría sujección de un soberano a otro, no podrían coexistir dos.4
En pleno siglo XVII se sostiene esta soberanía que luego se ve utilizada por la monarquía absoluta, para luego de ser apresada y ejecutada, dé paso a una nueva versión de la soberanía en que se insiste en la posibilidad del contrato. Esto tampoco evita la manipulación del concepto para que el Estado termine asociado a la nación, es el nuevo modelo que se impondrá fundamentado en la soberanía hobbseana.
De tal manera que la paradoja debe permitirnos no caer en una valoración absoluta de la soberanía como solución a una violencia que siempre vuelve desde el momento en que la protección supone el mandato por sobre la libertad.
El concepto de soberanía es el que domina la filosofía política y eso posibilita el acuerdo de que sea uno solo el que gobierne, a saber, el estado como absoluto, porque Hobbes no estaba hablando de un rey, sino de un soberano. Lo que se eleva en definitiva en el grabado que el mismo Hobbes hizo para su libro original (ver al principio), es el Estado coronado con el bastón y la espada. El dibujo en que el soberano está alzandose hacia los cielos, tiene el detalle más trágico de la asimilación al Estado Moderno que nos ha quedado en nuestro imaginario y nos lleva a sostener que el Estado somos todos los ciudadanos. El cuerpo del soberano que asemeja un rey, está formado por pequeños cuerpos de súbditos, es la relación cuerpo social, cuerpo del soberano, dirán Hardt y Negri: “la necesidad de la soberanía es la verdad fundamental que se expresa en la analogía tradicional entre el cuerpo social y el cuerpo humano”5.
Si esto actuó como un concepto contínuo y traspasó el siglo XVII y XVIII y permitió su reafirmación y revitalización, podemos entrar abrir la discusión acerca de si estas ideas constituyeron un apronte de la ruptura que vendría, dándole sentido a la visión de Dios, de la Tierra, de la sociedad y los hombres. Así actuaría tal campo de significación, como una acción recíproca que crece exponencialmente en la sociedad.
De tal manera que la paradoja debe permitirnos no caer en una valoración absoluta de la soberanía como solución a una violencia que siempre vuelve desde el momento en que la protección supone el mandato por sobre la libertad.
El concepto de soberanía es el que domina la filosofía política y eso posibilita el acuerdo de que sea uno solo el que gobierne, a saber, el estado como absoluto, porque Hobbes no estaba hablando de un rey, sino de un soberano. Lo que se eleva en definitiva en el grabado que el mismo Hobbes hizo para su libro original (ver al principio), es el Estado coronado con el bastón y la espada. El dibujo en que el soberano está alzandose hacia los cielos, tiene el detalle más trágico de la asimilación al Estado Moderno que nos ha quedado en nuestro imaginario y nos lleva a sostener que el Estado somos todos los ciudadanos. El cuerpo del soberano que asemeja un rey, está formado por pequeños cuerpos de súbditos, es la relación cuerpo social, cuerpo del soberano, dirán Hardt y Negri: “la necesidad de la soberanía es la verdad fundamental que se expresa en la analogía tradicional entre el cuerpo social y el cuerpo humano”5.
Si esto actuó como un concepto contínuo y traspasó el siglo XVII y XVIII y permitió su reafirmación y revitalización, podemos entrar abrir la discusión acerca de si estas ideas constituyeron un apronte de la ruptura que vendría, dándole sentido a la visión de Dios, de la Tierra, de la sociedad y los hombres. Así actuaría tal campo de significación, como una acción recíproca que crece exponencialmente en la sociedad.
2 Ibid., p.146
3Este argumento sirvió a variadas aristocracia criolla en latinoamérica española a inicios del siglo XIX para sostener la necesidad de auogobierno tras el control de España por Napoleón.
4 Hardt y Negri explican así la paradoja sostenida por Jean Bodin en 1576, en su obra Les six livres de la République, que sostenía una versión anticipada de la soberanía como enfrentamiento entre dos mediante la fuerza y la violencia. Micael Hardt y Antonio Negri, 2002, p. 80
5 Michael Hardt y Antonio Negri, 2004, p. 375.
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