He buscado esta tarde consuelo en la canción que nos acompañaba en los albores de la juventud cercada de los ochenta por la calla Bories o corriendo por la avda Independencia. LA madrugada del bombazo a Fátima, la barricada de la 7 en la población 18 y los miedos adrenalínicos del momento justo antes del primer yvacaer no nos consuelan de este nuevo dolor, del actual hervor de las calles que se resisten a dormir sin posibilidad de resurrección aquí y ahora para las mártires del 11-1.
Te recuerdo Claudia... la calle mojada... la sonrisa ancha, la lluvia en el pelo... no importaba nada ....
las veremos de nuevo marchando o levantando el paño con la cruz del sur que brilla más a esta altura.
Te recuerdo Melisa... la calle mojada... la sonrisa ancha, la lluvia en el pelo... no importaba nada ....
Tanta vida que hemos recobrado en estas jornadas y ustedes nos han llevado a entenderlo, hemos aprendido de nuevo los himnos y encontrado sentidos a todas las frases de las heroicas jornadas. Rebautizamos nuestra esperanza entonces con sus nombres para que vuelvan a nacer en las historias que les contarán los hijos a sus hijos.
La vida es eterna en cinco minutos, suena la sirena, los cinco minutos te hacen florecer...
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